Por favor… Gracias!

Sinceramente yo no se si es que, cuando era chamo mis padres eran muy exigentes, demandantes, obsesivos, o intensos… perooooo, si yo no antecedía las palabras “por favor” a mis deseos y terminaba con un “gracias” no había forma ni manera de obtener lo que quería.

Es más, en más de una ocasión, dada la terquedad y testarudez de la rebeldía propia de la juventud, el no utilizarla con alevosía y ventaja desencadenaba un derecho al estilo Mike Tyson bárbaro.

Así que he de decir, que con el tiempo palabras como “buenos días”, “buenas tardes”, “por favor”, “señor”, “señorita”, “gracias”, pasaron a conformar mi léxico normal y cotidiano, reconociendo eso sí, que al usarlas obtenía mejores resultados y mejores tratos que al no hacerlo.

Ahora, a que viene esto, considero totalmente increíble como esas simples frases, letras u oraciones han perdido total uso y, si uno recalca su utilización las otras personas se “ofenden”, catalogándote de incoherente o grosero.

Grosero, porque los que estamos hartos de tratar con animales que no son capaces de expresarse correctamente, enfatizamos el uso de dichas frases de buena educación, hasta que el interlocutor contrario, ya sea por pena, por fastidio o por lo que sea, nos contesta en un tono, agresivo pero aunque sea, diciendo las palabritas.

Yo, sinceramente opino que al ser objeto de atropellos, donde se nos dan “ordenes”, donde deberían existir “peticiones”, donde deberían existir “deseos”, donde deberían existir “preguntas”, debemos obligatoriamente empezar a imponer un alto y no dejarnos, obligarlos a tratarnos como humanos y no como los animales que pretenden ser y que seamos.

Entonces, al estar pagando por un punto de venta y el dependiente simplemente tirarnos (porque así lo hace) un bolígrafo y decir “firma y cedula”, yo opino que hay que mirarlo directamente a los ojos y decirle “por favor que?” para que sienta ese friito de molestia recorriéndole la espina dorsal de cabo a rabo, teniendo que tragarse todo y repetirlo como lorito, porque si no, no hay firma…

Entonces, al estar del otro lado, de atención al cliente y recibir a alguien diciéndole “buenos días, que puedo hacer por usted” y el otro simplemente te lance un rollo sin respirar o te diga “quiero esto”, nuevamente, mirarlo directo, sin pestañear y decirle “disculpe, buenos días (tardes)”.

Yo considero que si todos pusiéramos nuestro granito de arena y obligáramos a los groseros, a los idiotas que creen que existimos para servirles, en aprender modales, lograremos poco a poco convertir a este país en un lugar de personas y no de animales.

Mi opinion….

Atte.

Ing. Alexi Stratthaus.

 

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